Entrevista a Diego Carrasco

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Diego Carrasco está llamado a ser uno de los referentes actuales del flamenco más vanguardista. De uno de los barrios donde más artistas han salido a lo largo de los años, el emblemático bario de Santiago, es considerado “El gurú del compás”. Con un largo recorrido a sus espaldas y miles de kilómetros, no se separa de su Jerez natal salvo para trabajar. Siente y ama su tierra por encima de todo y lo plasma en cada ejercicio de arte. Por otro lado toca todos los palos, toca la guitarra, es cantaor, productor, y un largo etc de quebraderos de cabeza que no le llevan a tener el conocimiento que posee. La cita para que nos hable de su arte se lleva a cabo en el estudio que se encuentra en la calle Muro, donde está produciendo en la actualidad el último trabajo discográfico de Vicente Soto.

Diego, ¿tu infancia fue la de un niño normal del barrio y de la época?
Sin duda, la de un niño que vivía en el barrio más flamenco del mundo, donde se respiraba flamenco en cada esquina. Yo aprendí a tocar la guitarra con Vicente Soto y mi primer maestro fue Juan González aunque mis primeras notas me las puso mi abuelo Ané, hasta que me fui con Rafael del Águila. Recuerdo que una de mis primeras subidas a escenario fue en la primera Fiesta de la bulería, tocándole precisamente a Vicente y bailaba Diego de la Margara.

¿Quiénes fueron tus referentes cantaores de la época?
Tengo todavía un mar de confusiones, porque todavía no sé si me gusta más Tío Borrico, Manolito de María, Tía Anica o Terremoto. Tuve la suerte de estar cerca de Tía Anica La Piriñaca, de tocarle a Tío Borrico, y de vez en cuando se pasaba por casa Sernita al que también escuchaba entre la cocinilla. El barrio era un ir y venir de buenos aficionados que pasaban por casa o nos reuníamos en el barrio. Era una gran familia.

En tu juventud te marchaste a Madrid, después de grabar con Tía Anica. ¿Qué ambientes frecuentabas?
Mi marcha a Madrid fue a Torres Bermejas, entre otros sitios, donde me reunía con Camarón, Turronero, Las Cloti, Cepero… En alguna ocasión viajé a Barcelona con Bambino, y estuve con La Tolea. En la capital me dedicaba a aprender y a tocar para bailar, que era una faceta que quería desarrollar y a veces acompañaba al cante. Al poco tiempo empecé como “hippie” de roquero, conocí a los Smash, y me llevé a toda la familia a una sala donde actuaban para que los vieran. Allí estaba Manuel Molina capitaneando el barco. Tomé contacto con todos ellos y como yo ya tenía estudio, nos juntamos con “Guadalquivir”, con los que hice un par de discos, con Pedro Ontiveiros, con el “Mantequita”… e incluso me acerqué y pude compartir cosas bonitas con Miguel Ríos y con Raúl Alcober, dos granadinos que empezaban a despuntar en su género.

Y la crítica, ¿como se portaba con vosotros, que os salíais de los márgenes de lo puro hacia nuevos horizontes?
Uf, muy bien, date cuenta que en aquella época comenzaban los años de la movida. Eran finales de los setenta, y la poca gente que se preocupaba de aquello era gente que estaba dentro de la movida, eran los hippies que frecuentaban los ambientes más nuevos de la ciudad y se abrían a esta música, a las fusiones. Si es verdad que más tarde la crítica y los flamencólogos hablaban de aquello a pesar de no estar metidos en esa onda. Recuerdo que El Lebrijano ya hacía cosas de otro calibre, Paco de Lucía tiraba de las riendas del flamenco, y Morente ya despuntaba. Y Camarón de la Isla ya era un referente, a pesar de su juventud. Este chichillo tenía tanto conocimiento que hacía lo que quería y sonaba a puro, tenía una esencia que convertía lo que tocaba en cante puro.


Hablando de Camarón, ¿Cuánto hay de Camarón de la Isla en Diego Carrasco, y viceversa?

( risas..) Yo creo que hay no sé cuantos cuarterones; pero hay muchos. De Diego en él, menos. El era un niño tan genial… era un niño sabio, él sabía hacer todas las cosas naturales, le salían; era un gran aficionado y se murió siendo un gran aficionado. Estaba abierto a todo lo que escuchaba, pero el ya tenía una personalidad y una escuela interior innata. En el flamenco hay una cosa muy importante y es ser receptivo y José lo era. Es uno de los valores del flamenco. Camarón cogía lo mejor de cada casa y lo hacía suyo. Antiguamente las dinastías tenían su sello. El arca de los Torre, pues se cantaba en la familia la seguiriya de los Torre, en la de Manolito de María la soleá, Los Perrate, en resumen cada uno tenía su arca. Mairena fue otro gran recopilador y receptor de los cantes. Y volviendo a nuestro José, el aprendía todo, le daba igual de quién fuera, y luego el lo hacía suyo porque lo interpretaba de una forma diferente.

 En esas fechas grabó “La leyenda del tiempo” que tuvo no pocas críticas. Hoy se cumplen 30 años de aquello. ¿en qué lugar del flamenco queda esta hazaña discográfica?
Tomarlo como un referente pudiera ser correcto, porque estamos hablando de alguien que estaba capacitado para hacer lo que le daba la gana. Lo tenía todo. Antes se hacían los cantes que hacia tu familia y eran meros transmisores. Camarón fue uno de los que le dio libertad al cante, abrió las ventanas de los cantes a otras esferas musicales. El flamenco no se puede tener encerrado en una habitación, y estar abierto a toda expresión musical, porque si no no nos vamos a enterar de nada y se va a quedar estancado. ¿Y quién abre las ventanas? Pues indudablemente “La leyenda del tiempo”.

¿Tú te consideras o te consideran un referente artístico en la actualidad para los jóvenes?
Bueno, no soy yo quien debe responder a eso, no soy yo el más indicado. Yo creo que son cosas que caen por su peso. Tengo la gran suerte de ir por la calle y que la gente de diferentes edades me felicitan por mis trabajos; y doy gracias a Dios. Me parece tan natural mi trabajo, que ni me lo he propuesto ni me lo he planteado, pero soy afortunado de que la gente me considere así. ¿Las cosas que se hacen ahora? Cada uno le pone su sello y si he servido para aportar algo, pues es una alegría. Tengo suerte de que me tomen como referente y a veces me lo dicen.

¿Si no hubieses sido artista flamenco, quién sería ahora Diego Carrasco? ¿una ciudad para vivir que no sea Jerez?
Pues nunca me lo había planteado. Para mí no existe ni norte ni sur ni distancias y todos somos inquilinos. Soy un afortunado de ser un inquilino del mundo y de haber nacido en este barrio, de haber tenido la madre que he tenido y la genética que traigo. Ciudad para vivir, me gusta Sevilla. Me parece genial. Puedo decir a boca llena que me quieren, me respetan, comparten mi trabajo, y tengo la suerte de enfocar mi trabajo desde Sevilla. Jerez es mi tierra, llevo la bandera de Jerez por el mundo entero, pero tampoco me tienen especial cariño la empresa de mi tierra. Es una pena que la cuna del Flamenco, al menos para mí, no trate a su gente como merece, que no haya gente que se preocupe por lo nuestro, que no lo valore como merecemos, y que sea fuera de aquí donde nos respeten como verdaderos artistas. Deberían darse cuenta que el flamenco es una de las bazas más importantes con las que cuenta Jerez para ganar muchas de sus partidas; la pena es que no quieran o sepan jugar sus cartas. Es una pena que una viejita me pare por la calle y me diga: “pero hijo, cuando te voy a ver por Jerez, que na más te veo por la televisión”. Afortunadamente fuera tenemos mucho trabajo. Desde esta última Bienal, hasta el Festival de Holanda donde estuvimos doce días, hace un par de semanas en el Festival de Nimes, donde estuvimos juntos, y pude defender en una conferencia la bulería. Esto no pasa aquí.

¿Institucionalmente está valorado el Flamenco, o es una arma utilizable para unos fines?
Yo creo que esto es algo un tanto complejo. Porque yo creo que todavía hay algunos puestos vacantes donde alguien especialista en el flamenco, porque si hablamos de cultura en general la cultura es muy amplia, pero en el flamenco, no hay gente capacitada para ello. Estamos dentro de un sistema en el que a veces, hay que aguantar. Yo sigo siendo firme a mis ideales. Nunca he querido politizar con el flamenco. Yo recuerdo haber cantado para todos. Para la dictadura, para el centro, de UCD, para la derecha para la izquierda, aunque tenga una referencia política: soy felipista y lo digo a boca llena, pero esto no quiere decir nada. Soy flamenco antes que todo esto. Y tengo la gran suerte de poder cantar en cualquier sitio en cualquier partido.

¿Como te gustaría que te recordaran el día de mañana?
Como el Tato Diego, que así es como me llama todo el mundo, mi gente… 
 

¿Qué proyectos más cercanos tienes entre manos?
Pues fijate, has tenido que venir a buscarme al estudio. Ahora estamos produciendo un nuevo trabajo de Vicente Soto, con Curro, de Navajita Plateá, que está por ahí, y estamos haciendo un trabajo que va a gustar, porque está hecho con gusto y le ponemos pasión a todo lo que hacemos. Le estamos dando la vuelta a todo. Estamos haciendo cantar a Vicente como yo le escuchaba antaño. Y eso me parece genial. Esto me está haciendo coger de nuevo la guitarra. Le hemos dado la vuelta al ciclo. Estoy otra vez componiendo, metido en el estudio, y esto me llena de orgullo y de estimulo. Dentro de poco vamos al Olimpia de Paris con Cristopher, uno de los mejores músicos que tiene Francia. Ya hicimos un trabajo muy bonito junto a Dorantes, Morao, Las Peligros, y vamos a hacer una gira por el país.

¿Lo último que has escuchado, que no sea flamenco?
Ahora estoy escuchando mucha copla, porque estoy trabajando con Miguel Poveda en su nuevo disco, y escuchándola en la voz de Miguel que lo hace de maravilla. Tenemos un proyecto futuro para hacer un disco con letras de Antonio Gallardo, que esperemos todo siga hacia adelante y vea la luz en un futuro no muy lejano.

¿ Qué piensas de los realitys del tipo Operación Triunfo y otros del mismo corte?
Me parecen genial, que haya alguien que sea capaz de mover cosas, de invertir en música, me parece genial todo lo que se mueva alrededor de la música, eso te hace olvidar otros problemas, la música, la danza y otras disciplinas artísticas son especiales. Y las minusvaloramos, pero esto hay que difundirlo de alguna manera. A pesar de las críticas de estos programas, deberían valorar más la intención de crear y sacar buenos músicos, en vez de quedarse sólo en el producto, en el “merchandising”.

El último libro que has leído…
(risas…) Soy un desastre, cuando no puedo más me vuelvo al principito…

Pór último te voy a dar algunos nombres y me respondes un adjetivo, el primero que se te venga a la cabeza.
Tío Borrico: la majestad.
Maria la burra: hija de la majestad
Tío Sordera: la majestad hecha pureza.
Mairena: recopilador de cantes y haciendo las cosas como había que hacerlas
Vallejo: uno de los grandes pilares del flamenco.
Calle nueva: el almacén.
Miguel Poveda: de los mejores aficionados que he conocido, y un gran intérprete.
Los políticos: hay algunos que cantan bien… (muchas risas…) y otros que les en-canta hacer el ridículo…

Texto: Antonio Conde / Fotos: Paco Sánchez

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