Diego Carrasco le canta a Rafael Amargo

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Yo soy el soniquete mismo

Os traemos un articulo de la revista de actualidad flamenca, Vaivenes Flamencos por Juan Vergillos sobre una actuación de Diego Carrasco en el Teatro Central de Sevilla el pasado 12 de Marzo de 2103. En el ciclo Flamenco viene del Sur.

http://vaivenesflamencos.blogspot.com.es/2013/03/yo-soy-el-soniquete-mismo.html

Cante: Diego Carrasco. Guitarra: Curro Carrasco. Bajo: Ignacio Cintado. Batería: Ané Carrasco. Guitarra y percusión: Luis Periquín. Percusión: Juan Grande. Coros y palmas: Maloco, Joselete. Lugar: Teatro Central, Sevilla. Fecha: Martes, 12 de marzo. Aforo: Tres cuartos de entrada.

Es un género mismo. Inventa nuevos parámetros para el arte, cifrados en el compás, en su absoluta identificación con el soniquete en el que nació, barrio de Santiago, Jerez. ‘Hippytano’ no es su mejor trabajo, pero eso da igual. Su arte se sitúa, incluso, por encima del repertorio. Y eso que ha grabado algunas de las grandes canciones flamencas de los últimos cuarenta años, con letras maravillosas firmadas por él, o por Carlos Lencero, Pedro Ribera, etcétera. Todas sus creaciones están repletas de un profundo sabor flamenco y tradicional.

Ha marcado con su arte a figuras tan importantes del flamenco de las últimas décadas como Camarón, Morente y Manolo Sanlúcar, por limitarme a tres de los nombres más destacados.

Diego Carrasco es puro compás, es la felicidad de respirar por bulerías, es la sonrisa ancha de lo jondo. En la hora y media larga, nos regaló fragmentos de su arte y un par de clásicos: ‘Ea’ y ‘Oliva y naranja’. Mago de los trabalenguas y la glosolalia, el flamenco es un juego muy serio. Diego va cortito, la banda se adueña una y otra vez de la escena: la voz recortada, rota, pulida. Pero es una voz cargada de experiencia y de luz, de color. Quiero más. De dolor también, porque la risa no es olvidarse del dolor sino saber amar y aborrecer.

Diego Carrasco es una fiesta que, como las ruedas primitivas de los niños, lleva confusa la historia y clara la pena. Poeta, juglar flamenco. En fin que, ya saben: “No canta, no baila, no toca… no se lo pierda”. El arte de Diego Carrasco, tan feliz, tan fácil, es el más difícil de todos.

Concierto de Diego Carrasco y Tomasito en Barcelona

El Jueves 2 de Mayo en Barcelona, se subirán al escenario Diego Carrasco y Tomasito en la Sala Apolo de Barcelona.
Será una noche llena de Genio y duende, de estos dos grandes Artistas, una noche para no perdersela, una noche de Arte y  Compás!!

Aqui el enlace para que podais comprar las entradas:
http://www.nvivo.es/conciertos/Diego+Carrasco-Barcelona

Entrevista a Diego Carrasco en Flamenco World, 2003

http://www.flamenco-world.com/artists/diegocarrasco/edieg.htm

“Lo más puro que tiene el flamenco es que está vivo”

Silvia Calado Olivo. Jerez, marzo de 2003
Fotos: Daniel Muñoz

Viene saludando a unos y otros por la calle Francos, una de las tantas arterias encaladas del Jerez antiguo, de ese Jerez más pueblo. Teléfono móvil en ristre, el doble acristalamiento ahumado de las gafas matizándole la luz de la incipiente primavera, los rizos domados, camiseta negra por fuera, la voz inconfundible…Diego Carrasco toma asiento en la terraza del Arriate, uno de los centros neurálgicos de la vida flamenca de la ciudad, y pide un té “con mucho limoncito”, en vez del “cafelito con leshe” que ofrece el camarero… Y es inevitable tararear para adentro ese memorable prólogo de ‘Inquilino del mundo’ que dice eso de “qué me gustaría a mí invitar a esa vaquita, que ha echao su lechecita por las tetitas”. Cabe preguntarse entonces: ¿Y después de ‘Inquilino’, qué?

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Diego Carrasco adelanta que, junto a la banda con la que viene trabajando en directo, aquí al lado, en el estudio La Bodega, está “preparando un disco en el que vamos a seguir nuestra línea habitual de trabajo, aunque intentaremos que nos salga todavía más Jerez”. Y rebosa ilusión, entre otras cosas, por eso de estar haciendo un trabajo en equipo: “Que venga un músico de fuera para trabajar sólo y exclusivamente en un disco, a veces es un acierto y otras veces no, pues igual no le pone tanto cariño como cuando lo estás viviendo diariamente”. El cantaor, guitarrista y compositor matiza que está “lleno de los niños, pues se trata de un trabajo de banda… Y la banda es Dieguito de Morao, Jorge Vidal, Ignacio en el bajo, Juan Grande, Luis de Periquín, el técnico de aquí, Jose, y mis niñas, mis Peligro, ¡anda que no veas cómo son!”. De entre ellos destaca al chico que viene por allá andando con su guitarra enfundada a la espalda, al hijo de Moraíto Chico. “Aquí está mi niño… hablando de ti estaba. Haznos una fotito un momento… ¿Aquí con las tapas? Ole, ole”. Y posa con él junto a la pizarra que anuncia el menú unos segundos, mientras pide que se destaque que “tengo en él a mi brazo derecho, todo el peso musical pasa por su guitarra. Hablábamos de que colaboraran más guitarristas al principio, pero Dieguito tiene una capacidad y una imaginación…”.

La curiosidad va ya picando. ¿Qué contendrá este disco? ¿Qué historias contará? Aparte de la selección de letras de poetas como Carlos Lencero y Rafael Fernández, hay sorpresa pero, como tal, sólo puede esbozarse: “Estamos haciendo algunas versiones, no voy a decir los nombres. Estamos investigando y, sobre todo, dándole valor, apreciando la música que nos viene de otros sitios y la estamos metiendo por Jerez. ¿Qué os parece?”. ¿Qué nos va a parecer? Divino. La ilusión que derrocha, insistimos, convence: “Veo en mis niños calor, cariño, entrega… y me parece que, como suele decirse, el último trabajo es el más lindo. ¡Ay, qué rico está esto!”. Y debe estarlo… intenso olor a limón y a té.

Pongámonos más conceptuales. Meditación y frescura, ¿qué habrá de lo uno y qué de lo otro? “Los discos son como un potaje: tienes todos los ingredientes a la mano, pero hay que echarlos con mucha delicadeza sabiendo qué va a ser, si va a ser una berza o… que no sea un guisote o un guisopo, sino que sea lo que quieras que sea. Creo que hay un concepto nuevo, hay un sentir como muy fresco, con muchos ritmos incluidos, incluso temas ad libitum pero con cierto sentido del ritmo”. Las variaciones que en esta ocasión se hacen a partir del compás o, como prefiere llamarlo Carrasco, el tiempo, circulan, ante todo, sobre la BULERÍA… así, con mayúsculas. “La verdad es que no sé yo qué haría sin mi apellido. Diego Bulería me tendría que llamar”.

Pero también cabalgan sobre la balada, sobre esos juguetillos infantiles tan de su gusto… “Hay una balada muy bonita, con una letra preciosa, titulada ‘Yo no miento’. Y luego hay un tema que le dedico a los niños inspirado en los colegios y los sitios donde dan clases de música a los críos. Y se me ocurrió hacerlo con notas musicales y con ritmos de flamenco. La letra es muy bonita, habla de que el paso del tiempo me dijo que había que coger un camino nuevo…”. También van sobre tangos, como ese canto a la libertad “que tengo grabado desde hace unos años y creo que es el momento de sacarlo”. Y que tiene una escalofriante historia detrás: “Estábamos Jesús Bola y yo en el estudio de Sevilla. Llevábamos todo el día grabando, nos quedamos haciendo cosas y salimos de allí a las cinco o las seis de la mañana. Grabamos este tema de libertad, dejamos un apunte. Y cuando salimos, nos enteramos de que esa misma madrugada ETA había asesinado en Sevilla al concejal Jiménez Becerril. Nos quedamos los dos helados, nos llamamos para contárnoslo. Qué fuerte. Tiene una letra preciosa, muy linda, que reivindica libertad para el hombre. En ningún momento me gusta mezclar la música con la política, quiero que vayan por su camino. Esta es una forma de expresar un sentimiento muy humano, de reivindicar algo… y lo hacemos por tangos”.

“No hay una vez que no me santigüe cuando voy a salir al escenario”

La noche del 10 de marzo en el Teatro Villamarta, en el marco del Festival de Jerez 2003, Diego Carrasco y compañía estrenaron este alegato cuyo estribillo vuelve a la memoria de quien suscribe cada día desde el comienzo de la invasión de Irak: “Cuántas muertes, Dios mío, tendrá que haber, para que el hombre algún día se ponga en pie y grite al viento pidiendo su libertad”. Otra vez fue, desgraciadamente, premonitoria.

Volvemos a la calle Francos. Aunque el estudio le parece “lo más lindo de todo”, sitúa al escenario, “al sagrario, aparte… No hay una vez que no me santigüe cuando voy a salir al escenario”. Y es ahí donde sus creaciones, como ocurrió ese día en el coso jerezano, se completan: “El calor que tienes del público es…”. Del estudio destaca dos conceptos. Uno, intentas plasmar como tú eres, mi forma de dejar constancia del sentir, de la improvisación, del espíritu juvenil; y dos, tienes toda una técnica al servicio del arte en estos momentos, lo cual quiere decir que si quieres hacer una cosa fría tienes todos los medios para hacer una cosa fría. A mí las cosas frías me dan mucho miedo porque si te pones a ir pinchando, cortando, editando… Yo cojo mi ordenador y, a ojo, me dicen: “Sí, ponlo p’atrás, dale tres milésimas de tal p’allá”. Y dices: ¿Cómo? ¿Qué? Y vas y llegas al sitio. Y me dicen: ¿Estás borracho o qué? Nos divertimos… pero es complejo. El estudio es lo más lindo que hay porque puedes hacer lo que quieras, puedes darle vueltas y vueltas, pero hay que saber no marear la perdiz porque ya se pone chabaca“.

Diego Carrasco

Con buen ritmo y paso firme, el equipo ha logrado ya en este estudio del epicentro jerezano, contar con “bastantes números concretos, tenemos más o menos el repertorio y ahora estamos en una segunda fase de empezar a limpiar cosas, empezar a tomar decisiones, a darle estructura. La primera fase, más creativa, ya se va plasmando, aunque nos quedan algunos temas por llegar. Vienen por Telepizza“.

“Es lógico que hoy se cante de acuerdo con la época que estamos viviendo”

El quid de la cuestión es satisfacer al público. Diego Carrasco afirma que de un disco a otro “vas aprendiendo a darle a la gente lo que quiere”. O eso creía hasta que hace dos o tres noches, en este mismo bar, alguien le dijo que lo que más le gusta de sus trabajos es una seguiriya… “Me cago en la puta. ¿Dónde estoy? ¿Ahora me vas a volver loco o qué? ¿Yo soy El Torta o quién soy yo para cantar por seguiriyas? Pero sí, es verdad que ese tipo de música se quiere. Creo que hace falta respetar a la seguiriya como seguiriya, pero no por ello tienes que apartarla. Si te atreves a hacer una nueva versión, siempre tratando al flamenco como se merece, todo es lícito. Y eso es lo que estoy aprendiendo”.

Tan renovador, tan innovador y, a la par, tan enraizado, tan jerezano… ¿Dónde está el punto de equilibrio entre el respeto a la base y expresarlo conforme a los tiempos que vivimos? Y contesta, tomándose unos segundos de silencio, que “lo más puro que tiene el flamenco es que está vivo. Y así tiene que seguir siendo. El flamenco está vivo y eso significa mucho. Todo lo que está vivo tiene todo un mundo por delante, tus generaciones, las pasadas y las siguientes. Es lógico que hoy se cante de acuerdo con la época que estamos viviendo. Antes estabas trabajando en el campo o en una fragua y era lógico que tuvieras el olor a humo en el cante, era lo tenía que tener. Pero ahora vivimos otro presente y es lógico. Ellos vivieron esa época. Que esté vivo es lo que nos hace estar aquí. Antes para escuchar a un tío cantar una trilla tenías que ir al campo y, es más, dar con el tío… Esos eran otros tiempos”.


Diego Carrasco en directo