Video – Diego Carrasco – Septiembre de Pedro

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Diez razones para preferir a Diego Carrasco en lugar de los Stones

http://www.elmundo.es/cultura/2014/06/27/53ada570ca47410a668b459b.html

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Para himnos los del cantaor: ‘Amor en la tierra, y paz en la tierra. Haz el amor y no la guerra… Hippy, gitano hippy, siempre seré hippy. Todos en mi barrio son hippys’

  1. No he escrito una palabra, hasta ahora, sobre la visita de los Stones a Madrid y no es que menosprecie a la banda, ni su historia, ni sus canciones. Pero estoy harto de que para hablar de lo grande que es Camarón hay que pasar por los calzoncillos deMick Jagger.
  2. Empecemos por el nombre ‘Canto rodado’, ‘Bala Perdida’… prefiero el título del programa de Martirio en Gladyspalmera.com: ‘Cantes rodados’ más sugerente, mucho más nutritivo.
  3. El bautismo viene sugerido por una canción de Muddy Waters‘Rolling Stone’. Y sí, alcancé a ver a Mr. Waters en su última gira, fue en los albores del festival de jazz de Vitoria en 1981 o así.
  4. Vi a los Stones en Madrid en 1982, dos talegos (2000 pesetas, doce euros) el segundo día. No recuerdo nada excepto que antes de salir pincharon el ‘London calling’ de los Clash. Cierto, me perdí la magia del concierto del día anterior, el de la tormenta. Estaba en Malasaña, vi regresar a manadas de zombis abducidos por el cataplum, la tormenta y los Stones. Envidia.
  5. Vale, tienen un montón de himnos. Pero prefiero bailar al son de ‘Simpathy for the devil’ en la versión de la Orquesta National de Barbés que han transformado la canción con ritmos gnauas (los negros islamizados en el Magreb).
  6. A la hora en que Jagger y Richards y compañía se preparaban para saltar al escenario del Bernabeu, Diego Carrasco me había regalado cinco escalofríos y un lagrimón (por Moraito Chico) en el Teatro Español dentro del festival suma Flamenca.
  7. Himnos, Carrasco hace himnos: “Amor en la tierra, y paz en la tierra. Haz el amor y no la guerra… Hippy, gitano hippy, siempre seré hippy. Todos en mi barrio son hippys”. La letra queda sosa sin música pero así son los himnos.
  8. Como los Stones honran el blues, Diego sabe rendir culto a la memoria de sus mayores: “Un lagarto entró en la iglesia y no se quitó el sombrero y decía el padre cura este es hombre es forastero” (al tío Chozas).
  9. Me cruzo durante todo el día con la muchachada portando el logo de la lengua de los Stones. A mi lado unas señoras de la edad de Mick Jagger que hablan alemán tienen aspecto de no entender nada. La que tengo al lado pregunta: “¿Es famoso en España?” “No, señora”, contesto. “Este señor Diego Carrasco es un genio que, como Picasso, pinta raro”. Nada, aunque habla español no lo pilla, ni la parte del flamenco, ni la de la psicodelia: “En el espacio y en el gimnasio siempre despacio. Yo soy gitano chatarrero donde todo el mundo ve chatarra yo veo dinero”. No lo entenderían ni con subtítulos. Están incómodas porque han ido a ver al bailaor que sale después (El Mistela) y el sonido está saturado.
  10. Ahí van a tener razón, el Teatro Español tiene una acústica natural bellísima y lo demuestra el actor que sale con El Mistela sin micro y se reitera cuando jalea Carrasco fuera de micro. Hasta los Stones tienen un tipo que les dice: “eh tíos, que estáis saturando” y Keith Richards le mira con cara de: “llevamos cincuenta años saturando ¿y qué?”.

 

Diego Carrasco en “Presencias” de Juan Carlos Toro.

http://www.juancarlostoro.com/acontraluzservicios/presencias/

Proyecto Presencias #proyectopresencias Surgen de las piedras, de los muros semiderruidos, de antiguas fachadas encaladas que hoy son un mero vestigio de lo que hubo y apenas se sostiene. Metáfora del momento actual, del cambio de un modelo que ahora exige restaurar, rehabilitar: reconstruir, (re) evolucionar. Están ahí y hay que recordarlos. Para eso, aparecen rotundos y enormes. Emergen las huellas de un legado centenario. El eco telúrico que mueve la historia de una ciudad que es tantas cosas y muchas veces parece no ser nada. Juan Carlos Toro (Jerez, 1979) tiene un sueño. Otro más. Quiere escarbar en las paredes de la memoria de un pueblo, de su antiguo casco viejo, de sus barrios fundacionales que a duras penas se sostienen, y fundir sobre esa primitiva piel otro de los grandes patrimonios, esta vez intangible, de Jerez: el flamenco. Manuel Moneo y su hermano Juan El Torta, Fernando de la Morena, Diego Carrasco, Juana la del Pipa, José de los Camarones, Sordera, Tomasa La Macanita, Luis el Zambo, El Mono, Capullo, Mercé… Sus difusos y quejumbrosos ecos se hacen protagonistas en los callejones del alma de la ciudad y se revelan imponentes y solemnes sobre esas añejas tapias y paredes de Santiago, San Miguel y La Plazuela, San Mateo… Lugares desolados que renacen a base de apariciones. Espacios que reviven a partir de Presencias místicas donde se reflejan las voces de seres únicos, inclasificables, jondos. Apariciones, Presencias, que brotan del sueño de este artista jerezano empeñado en rescatar del olvido lo que nunca debería olvidarse. Ansioso porque hoy sea presente lo que ayer fue pasado. Francisco Sánchez Múgica